Brunch: mucho más que una moda

_MG_0364

Pocas cosas quedan tan bien definidas por su origen semántico como el brunch, mezcla de las palabras inglesas “breakfast” (desayuno) y “lunch” (almuerzo), que sirven para definirlo no sólo en cuanto a la hora en que tiene lugar sino también en cuanto a su contenido. De moda desde hace unos años en la mayoría de grandes ciudades del mundo, el brunch permite fusionar desayuno y almuerzo aquellos días (especialmente el fin de semana) en que nos levantamos tarde y necesitamos compensar los excesos de la noche anterior con una comida rica y reparadora.

Es sorprendente que fueran los ingleses, tan brillantes en cuestiones de literatura, música y tantas otras cosas pero enemigos declarados del buen gusto culinario, los que introdujeran esta costumbre en Estados Unidos hacia finales del siglo XIX. Según esta teoría, el brunch se llevaba a cabo para permitir a los sirvientes de las casas pudientes tomarse un merecido descanso dominical sin que sus ociosos amos pasaran hambre. En cualquier caso lo importante es, más allá de que se trate posiblemente de la única aportación inglesa a la gastronomía mundial, el papel que ha ido adquiriendo con los años y sus infinitas posibilidades gastronómicas.

_MG_0304

En efecto, gracias a su peculiar horario (normalmente empieza las 11h y puede extenderse hasta las 16h), y al hecho de que los comensales no tienen prisa al tratarse de un día festivo, el brunch puede acoger prácticamente de todo: tostadas, huevos, pizzas, quiches, huevos Benedictine, empanadas, aperitivos, ensaladas, queso, embutidos, tapas, pasteles, carne y pescado ahumado, bollería, etc. En cuanto a la bebida, si los zumos, los cafés y los tés son mayoría, tampoco hay que descartar bebidas alcohólicas, siempre que sean de baja graduación: no vaya a ser que, tratando de curar una resaca, acabemos peor que la noche anterior.

Aunque presente especialmente en los hoteles, la popularización del brunch en España es bastante reciente y hay que relacionarla, además de con el fenómeno de moda gastronómica, con la presencia de numerosos extranjeros, turistas o residentes, con horarios diferentes para las comidas. En nuestro país, además, se ha fusionado con lo que es el vermut de toda la vida, sólo que alargado hasta convertirse en almuerzo.

Las ventajas del brunch respecto a las comidas tradicionales son diversas: en primer lugar la diversidad de los platos es tal que todo el mundo puede encontrar su felicidad entre esta infinidad de platos. En segundo lugar, la amplitud de su horario lo convierte en un acontecimiento eminentemente social: podemos charlar tranquilamente sin tener que mirar el reloj y levantarnos de vez en cuando para picar algo. Comer y charlar sin prisa con los amigos: ¿acaso hay algo mejor en este mundo?

panoramica

Brunch en Rekons Blai: C/Blai 48, todos los sábados y domingos de 11h a 16h por 8,90 €, bebidas aparte.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

Puedes usar las siguientes etiquetas y atributos HTML: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>